Para algo sirven los filósofos: para aclarar conceptos. Bernard-HEnri Lévy lo hace en este artículo en el Domingo del El País:
"Para empezar, sharía no es una palabrota.
Como yihad (que significa 'esfuerzo espiritual? y los islamistas terminaron traduciendo como 'guerra santa'), como fetua (que quiere decir 'pronunciamiento religioso? y, debido al caso Rushdie, el mundo se acostumbró a entender como 'condena a muerte?), la palabra sharía es objeto de una despiadada guerra semántica (...)Este término aparece cinco veces en el Corán y las traducciones francesas lo vierten a esa lengua como 'vía'.
No es el nombre de un 'código' ni, aún menos, de un corsé exhaustivo de reglas, sino de un conjunto de 'valores' sometidos a la interpretación de los doctores.
Es un término genérico, es decir, que les corresponde a los legisladores proponer una aplicación más o menos evolutiva, más o menos estricta.
Dicho esto, la práctica totalidad de los países musulmanes se remiten a la sharía.
La mayoría, incluida la Libia de Gadafi a partir de 1993, ha hecho de ella una de las fuentes de la ley.
Y cuando no es así, como ocurre en Marruecos, es porque el islam es la religión del estado.
El problema es pues saber qué implica ese vocablo: ¿la lapidación de la mujer adúltera, como en Irán?, ¿la amputación de los ladrones, como en Arabia Saudí?, ¿o bien un compendio de preceptos morales, que, por ejemplo en Egipto, se esfuerzan en combinar con el Código Napoleónico?"
Me parece importante el párrafo tercero de lo que he copiado: demuestra que el Islam no es algo sin matices, unificado, unívoco, sino que podría ser diferente de lo que las lecturas más rígidas muestrasn y de hecho lo será para muchas personas.
Sin embargo, ¿cómo aún existen estados donde las leyes se basan en un libro revelado? Es decir, en un libro que no surge del consenso, el debate, la reflexión común, sino que viene únicamente avalado por una tradición.
El debate, la cosa pública, aún no se ha instalado en los países islámicos de manera oficial. Así, cualquier intento de democracia será únicamente una forma de presentar un proceso en su forma, no en su fondo, es decir, sin espíritu.
Lamentable.