"Europa asiste al espectáculo de la impotencia del poder político frente al poder económico que no hace sino aumentar el desprestigio de las élites, territorio favorable a los populismos de extrema derecha que se presentan como defensores del pueblo sano ante los poderosos corruptos. Europa vive en la crítica situación de ver cómo los Gobiernos rinden cuentas a los mercados y no a los ciudadanos. Europa contempla cómo, insensible a las consecuencias de la crisis, los especuladores viven instalados en el principio de que todo es posible, todo les está permitido. Y el malestar es profundo."
Lo escribe Josep Ramoneda en El País a finales de julio. El problema hoy es el malestar con la clase política y la crisis. Combinadas, ambos factores merman los valores democráticos. Es decir, los valores relacionados con el respeto y la posibilidad de la convivencia entre diferentes. Dramático.
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