Una mañana radiante de primavera. Descanso en las afueras del Prado después de haber recorrido unas cuantas exposiciones: Chardin, Ribera joven... Suena el Concierto de Aranjuez, demasiado turístico quizás, pero no por eso menos hermoso. La luz llena el jardín del Prado. Parece que no pasan los minutos y que nada puede interrumpir ese momento privilegiado fuera de la rutina y el reloj. Un pequeño lujo por diez euros de entrada.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada